Una Troya para Brad Pitt

Publicado por Lengua clásica - Griego | 14 de febrero de 2005
Sección Griego
Comentario sobre la película, en relación con la obra clásica (Ilíada].

La película Troya se inspira en la Ilíada, incluso incluyen a Homero entre los guionistas. Recrea la guerra de Troya y capta con gran despliegue de medios los espacios, la época, la formación de los ejércitos, los combates singulares y el fragor de la batalla. Sin embargo, dos aspectos deslucen la película: la elección de los actores y el tratamiento del tema de la homosexualidad.

Brad Pitt carece de la fuerza dramática necesaria para interpretar a Aquiles. Las horas de gimnasio habrán aumentado su masa muscular, pero la interpretación no convence: un personaje plano, sin matices, sin evolución psicológica. No transmite. Ni siquiera él cree en lo que está haciendo. Y a su director, Wolfgang Petersen, le asusta tanto la relación Aquiles/Patroclo que, en la primera escena que interviene, hace levantarse a Brad Pitt del lecho en el que dormía, no con una, sino con dos mujeres. Repárese bien en su hombría/virilidad. Y ese miedo va a condicionar prácticamente toda la película. La relación entre Briseida y Aquiles nunca fue tal. Si estuvo a punto de matar a Agamenón no fue por ella, una esclava personal, sino por la afrenta de quitársela en público. Tampoco Briseida gozó nunca de esa posición en la casa real troyana.

En una versión posterior, mucho más romántica, Aquiles, enamorado de Políxena, una de las hijas de Príamo, había acudido sin armas a una cita con ella. Paris aprovechó ese momento para matarlo. Quizá esta leyenda haya contribuido a la identificación Políxena/Briseida.

El Pélida Aquiles - 25.5 KB

El tema de toda la película es el amor. Por un lado, el loco amor entre un príncipe troyano y la reina de Esparta, Paris y Helena, un amor tan grande como la guerra que desencadena, obligados príncipes y reyes griegos por el pacto de fidelidad que juraron todos a Menelao, el marido que ella eligiera. Por otro lado, el amor entre una cautiva de sangre real troyana y un príncipe griego, Briseida y Aquiles, amo y esclava, griego y troyana, un amor imposible por el que pagó con su vida en la caída de Troya.

Homero, poeta griego del siglo VIII a. C., es el símbolo de la poesía épica y el poeta por excelencia. Para Aristóteles, era el poeta de los poetas; sin embargo, no se sabe con certeza nada de él, ni dónde nació ni cuándo ni qué significa el nombre, si hace alusión a la ceguera del poeta (gr. ho mé horón: el que no ve).

Al hablar de los poemas homéricos hay que hacer mención a la Cuestión Homérica, o sea al problema, no solucionado hasta la fecha, de su datación, de su composición y de su autoría. En la Antigüedad se creía firmemente en la existencia de Homero, no obstante, ya en época alejandrina había quien atribuía un autor diferente a cada uno de los poemas. La fecha misma de composición ofrece las mayores dificultades, pues los poemas discurren en época micénica, entre héroes micénicos, ignorando la invasión doria, que en 1100 a. C. puso fin a toda esta prosperidad.

Los filólogos de la Biblioteca de Alejandría (Zenódoto, Aristófanes de Bizancio, Aristarco) dividieron la Ilíada en 24 cantos o rapsodias y los nombraron con las letras mayúsculas del alfabeto griego. El título deriva de Ilión, otro nombre de Troya, llamada así por el rey Ilo, su fundador legendario.

El tema es la ira del Pélida Aquiles, motivada por la afrenta de Agamenón, jefe del ejército griego en el asedio a Troya, y sus trágicas consecuencias. La Ilíada es un episodio en la historia del asedio. Ocupa sólo una pequeña parte del décimo y último año de la guerra. Aunque la acción resume toda la guerra, sin embargo, no describe la muerte de Aquiles, tantas veces anunciada, ni la caída de Troya. La narración comienza, tras una invocación a las Musas, en medio de los acontecimientos y termina con los funerales de Héctor, muerte que simboliza la ruina de Troya. Los dioses del Olimpo dividen sus simpatías e intervienen en uno y otro bando, llegando incluso a luchar entre sí.

Libros 1-8: Una peste se ha desatado en el campamento griego. El adivino Calcante afirma que la ha provocado Apolo en nombre de su sacerdote Crises, por haber raptado a su hija Criseida, esclava personal de Agamenón; si éste renuncia a ella, la plaga cesará. Agamenón, consiente contrariado, pero exige en compensación a Briseida, esclava personal de Aquiles. Éste, airado, se retira con sus mirmidones y se niega a participar en el combate.

Libro 9: Agamenón, presionado y consciente del daño que ha causado, envía una embajada a Aquiles ofreciéndole generosas compensaciones si vuelve a la lucha. Aquiles lo rechaza, decepcionado por la guerra y por la fama.

Libros 10-17: Los troyanos están ya quemando los barcos griegos y Patroclo pide permiso a su amigo Aquiles para ayudar a los griegos tomando su armadura. Aquiles accede a que vuelva al combate al frente de los mirmidones. Patroclo, después de enfrentamientos gloriosos, encuentra la muerte a manos de Héctor.

Libros 18-22: Aquiles, enloquecido de dolor, se presenta sin armas ante los troyanos. Su madre Tetís encarga a Hefesto una nueva armadura. Tras reconciliarse con Agamenón, se marcha decidido a vengar la muerte de su amigo. El combate junto al río Escamandro fue tan encarnizado que atoró su cauce. Por fin mata a Héctor, pero no se aplaca aún su sed de venganza. Ultrajó el cadáver con tanta brutalidad que hasta los propios dioses se escandalizaban.

Libros 23-24: Entierra el cadáver de su amigo Patroclo con gran pompa y solemnidad, organizando unos magníficos juegos fúnebres en su honor. Príamo, el anciano rey de Troya, va hasta la misma tienda de Aquiles con un cuantioso rescate para suplicarle la entrega del cuerpo de su hijo. Aquiles, conmovido al ver a aquel anciano a sus pies, le devuelve el cadáver y acepta una tregua de doce días para que se celebren los funerales del gran héroe troyano, acto con el cual finaliza la Ilíada.

Este poema épico no es una mera enumeración de hazañas de héroes, ni siquiera distingue las de griegos en detrimento de las de los troyanos. La singularidad de la Ilíada radica en que el eje que pivota la acción es el paseo por los eternos sentimientos de amor/odio de un único personaje. Hasta la preclara figura de su antagonista, Héctor, parece ser sólo su digno oponente. El hilo conductor, la evolución psicológica de Aquiles: su deseo de gloria, que le hace preferir una vida breve a una larga existencia; su rabia mal contenida ante la arbitraria exigencia de Agamenón, su insolente indiferencia para resarcirse de la afrenta, su generosidad con Patroclo al permitirle luchar con su armadura y al frente de sus tropas, su dolor infinito por la muerte del amigo y, sobre todo, la culpa... Culpa que, ebrio de sangre, no ahogará ni con ese desmedido deseo de venganza. No basta segar la vida a cientos de troyanos, no basta con matar a Héctor, no basta con ensañarse una y otra vez con su cadáver, no basta con buscar él mismo la muerte, no basta con hacer arder en la pira funeraria de Patroclo decenas de bueyes y carneros, caballos, perros de caza, cautivos troyanos de sangre real, su propia cabellera... Sólo la compasión, la piedad, la ternura que despertó aquel anciano que le besaba las manos, manos que tantos hijos le habían matado, que le abrazaba las rodillas suplicante, implorando acongojado el cadáver de su hijo, le hizo llorar con él y convertirse al fin en alguien fieramente humano.

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> Archivo adjunto Ficha técnica de la película - Troya


Ver más > "Troya" en la Filmoteca de Terra http://www.terra.es/cine/nuestra_filmoteca/peliculas/3977.troya.html

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